domingo, 12 de abril de 2020

Tarde, mal y nunca

Tarde, porque otros han conseguido lo que, en tus mejores sueños, deberías haber podido lograr. Igual no era tu destino al final de ninguna forma, pero nunca lo sabrás, y casi mejor así, aunque a veces duele más un quizá que jamás.

Mal, porque has hecho lo de siempre y has obtenido lo de siempre. Y sí, has llegado a un notable, pero por una vez quieres la matrícula. En esto no vale rascas el aprobado, lo que necesitas es probar lo que es triunfa. Lo que es recibir esas frases, lo que se siente al tener alguien al que mirar y verte refrejado, ver un espejo de sentmientos, notar el calor.

Y nunca, porque ya llevas esperando tanto que no tiene sentido pensar cuándo, si no si será. Y a pesar de lo que dice la gente y de lo que sabes que es más probable, cada vez la esperanza se hace más pequeña en tu corazón. Ya te has cansado de esperar. Ya te has cansado de estrellarte contra la pared de siempre, ya no tienes más huesos que romperte con las caídas ni más alas para remontar el vuelo.

Y a pesar de todo, aún crees en el verso, aún crees que nunca será siempre.

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