martes, 15 de julio de 2014

Ocaso

Si bien la noche nunca fue nuestro mejor momento, estos días se torna más negra si cabe pues a la noche le sigue el día, o por lo menos así debía ser, así era. Sin embargo hace muchas noches que no hay un día. Y lo peor no son las noches que pasaron, si no las que nos quedan por pasar: noches frías y noches cálidas, noches estrelladas y noches cubiertas, noches en vela y noches sin dormir; pero todas sin ti.

Y es cuando te das cuenta de esto cuando hubieras deseado aferrarte a aquel último Sol, aquel último ocaso que ocultó para siempre el Sol y nunca más lo dejaría salir. Y es que cuando no hay remedio es cuando remedio hubieras deseado poner. Si bien sabías lo que iba a pasar nunca te decidiste a remediarlo cuando pudiste por miedo a acortar el último día, pero por arriesgar unas horas de luz te condenaste a una eternidad de oscuridad, ¿mereció la pena? Nunca lo sabrás, sin embargo, mil veces te arrepentirás.

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